«El Señor se ha hecho pobre por nosotros en este mundo. Ésta es la excelencia de la altísima pobreza que os ha constituido a vosotras, amadísimas Hermanas mías, herederas y reinas del Reino de los Cielos, os ha hecho pobres de cosas y os ha enaltecido en virtudes. Sea ésta vuestra porción, la que conduce a la tierra de los vivos, estrechaos a ella totalmente, amadísimas Hermanas, y, por el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, ninguna otra cosa queráis tener jamás bajo el cielo». (Reg CI, 8)

Trabajo



Las Hermanas a quienes el Señor ha dado la gracia de trabajar, después de la Hora de Tercia trabajen fiel y devotamente, y en trabajo que conviene al decoro y a la utilidad común, de tal suerte que, desechando la ociosidad, enemiga del alma, no apaguen el espíritu de la santa oración y devoción, al cual las demás cosas temporales deben servir”. (Regla VII,1-2)


San Francisco y Santa Clara consideraron el trabajo como un don de Dios y lo llamaron “gracia”. Realizamos diversos trabajos dentro de los monasterios para nuestro sostén, tales como: elaboración de formas, bordado y costura de ornamentos litúrgicos, encuadernación, elaboración de pastas y dulces artesanos, trabajos de marquetería, lavado y planchado de ropa, etc. Cada monasterio se especializa en una o varias de estas tareas u otras.